| TÃtulo : |
La abeja reina |
| Tipo de documento: |
texto impreso |
| Autores: |
Robert Holles, Autor |
| Editorial: |
Barcelona : Pomaire |
| Fecha de publicación: |
1980 |
| Número de páginas: |
302 p. |
| ISBN/ISSN/DL: |
978-84-286-0559-5 |
| Idioma : |
Español (spa) Idioma original : Inglés (eng) |
| Clasificación: |
NOVELA POLICIAL SUSPENSO
|
| Clasificación: |
823 |
| Resumen: |
Todo parecÃa perfectamente normal en aquella clÃnica. Marianne confiaba del todo en el civilizado ginecólogo, doctor Stephen. Es verdad que las preguntas que le hacÃa ese otro médico alemán, el doctor Schultz, acerca de sus orÃgenes ancestrales, eran algo inquietantes, pero no lo suficiente como para cambiar su voluntad de dar a luz al hijo tanto tiempo deseado.
Sin embargo, Barry Eckstein, del Servicio de Inteligencia IsraelÃ, no compartÃa la plácida opinión de Marianne sobre aquella clÃnica. En primer lugar, porque sabÃa que el tal doctor Schultz no era otro que el notorio ex nazi Hugo Reisener, que habÃa viajado desde Munich a la clÃnica llevando una probeta con desconocidos productos médicos en su interior. Y si bien Marianne estaba decidida a dar al mundo una nueva vida, muchos también estaban decididos a quitarle a ella la vida antes de que finalizara su embarazo. |
La abeja reina [texto impreso] / Robert Holles, Autor . - Barcelona : Pomaire, 1980 . - 302 p. ISBN : 978-84-286-0559-5 Idioma : Español ( spa) Idioma original : Inglés ( eng)
| Clasificación: |
NOVELA POLICIAL SUSPENSO
|
| Clasificación: |
823 |
| Resumen: |
Todo parecÃa perfectamente normal en aquella clÃnica. Marianne confiaba del todo en el civilizado ginecólogo, doctor Stephen. Es verdad que las preguntas que le hacÃa ese otro médico alemán, el doctor Schultz, acerca de sus orÃgenes ancestrales, eran algo inquietantes, pero no lo suficiente como para cambiar su voluntad de dar a luz al hijo tanto tiempo deseado.
Sin embargo, Barry Eckstein, del Servicio de Inteligencia IsraelÃ, no compartÃa la plácida opinión de Marianne sobre aquella clÃnica. En primer lugar, porque sabÃa que el tal doctor Schultz no era otro que el notorio ex nazi Hugo Reisener, que habÃa viajado desde Munich a la clÃnica llevando una probeta con desconocidos productos médicos en su interior. Y si bien Marianne estaba decidida a dar al mundo una nueva vida, muchos también estaban decididos a quitarle a ella la vida antes de que finalizara su embarazo. |
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