| TÃtulo : |
Los amantes |
| Tipo de documento: |
texto impreso |
| Autores: |
Philip José Farmer, Autor |
| Editorial: |
Barcelona : Acervo |
| Fecha de publicación: |
1961 |
| Número de páginas: |
227 p. |
| ISBN/ISSN/DL: |
978-84-7002-191-6 |
| Idioma : |
Español (spa) |
| Clasificación: |
CIENCIA FICCION LITERATURA ESTADOUNIDENSE
|
| Clasificación: |
863 |
| Resumen: |
Él -y el resto de la humanidad- vivÃa una existencia rÃgidamente controlada en un mundo en que, por necesidad, se tenÃa que funcionar durante las 24 horas del dÃa, dando asà a la mitad de la población oportunidad de vivir mientras la otra mitad dormÃa... y viceversa. Nunca ningún apartamento, despacho, o lugar cualquiera estaba vacÃo... nadie se encontraba solo jamás. Inevitablemente, la Iglestal (Iglesia Estatal) buscaba mundos que colonizar. Inevitablemente, también, con el fin de hallar espacio para los humanos, la Iglestal creÃa perfectamente natural someter y aniquilar a las demás culturas no humanas. Y nunca hubo un terrestre que objetara a la justicia de este punto de vista. No, hasta que aquel humilde Jetco (Jefe de Todos los Comercios, Especializado en Idiomas) aprendió a dar expresión a un amor prohibido en su propio planeta. |
Los amantes [texto impreso] / Philip José Farmer, Autor . - Barcelona : Acervo, 1961 . - 227 p. ISBN : 978-84-7002-191-6 Idioma : Español ( spa)
| Clasificación: |
CIENCIA FICCION LITERATURA ESTADOUNIDENSE
|
| Clasificación: |
863 |
| Resumen: |
Él -y el resto de la humanidad- vivÃa una existencia rÃgidamente controlada en un mundo en que, por necesidad, se tenÃa que funcionar durante las 24 horas del dÃa, dando asà a la mitad de la población oportunidad de vivir mientras la otra mitad dormÃa... y viceversa. Nunca ningún apartamento, despacho, o lugar cualquiera estaba vacÃo... nadie se encontraba solo jamás. Inevitablemente, la Iglestal (Iglesia Estatal) buscaba mundos que colonizar. Inevitablemente, también, con el fin de hallar espacio para los humanos, la Iglestal creÃa perfectamente natural someter y aniquilar a las demás culturas no humanas. Y nunca hubo un terrestre que objetara a la justicia de este punto de vista. No, hasta que aquel humilde Jetco (Jefe de Todos los Comercios, Especializado en Idiomas) aprendió a dar expresión a un amor prohibido en su propio planeta. |
|  |